jueves, 29 de octubre de 2015

DON RAMON QUERALES

A todos los Cronistas de Venezuela


El poeta dijo las palabras
y en el libro dejó los secretos del alma
llevando consigo la pluma, el Cristo y la espada,
donde un día escribió los epitafios
con sangre y sudor de su piel   sobre los temples del fuego
en la posesión de los relicarios
con agua y con sal del amor de la patria…
         La muerte de un cronista es en el tiempo una herida desde la casa donde habitó hasta la invocación del amor por un pueblo. Se apagan las antorchas, los siglos hacen silencio, se guardan hojas amarillentas con sueños y testimonios. Se canta al recuerdo y sobre una inmensa biblioteca se guardaran las crónicas para que florezcan las esperanzas, cuando un cielo crepuscular reclama el honor y entre rosas blancas y amapolas vuelan  las aves a los ecos. Suena una sonata y entre el despertar del alba la luna desdibuja las sombras de aquel que defendió las verdades, del poeta que dijo los inmensos testimonios a la vida y sabia el secreto de los campanarios, llevando luces a la escuela, abriendo portales con simientes del alma y anotando los secretos del músico, del maestro  del obrero, del pintor. Del catedrático, agrimensor de tradiciones e imágenes de aldeas. De un mundo con colores de los sueños.  Ramón Querales se fue llevando los versos del cielo rojo y naranja de las violetas cuando las sombras del obelisco  de Barquisimeto rompían los destellos de alguna estrella y sobre los alfareros de Quibor una imagen de la Divina Pastora  guarda los mensajes del ser entre los murales de Jorge Arteaga, en la puntualidad simétrica de un concierto de Alirio Díaz y el misterio descrito en el teatro Juárez para decir con mil palabras el amor a los jóvenes aprendices de los versos y a los hechos patrimoniales del eco bendito de una tierra de gracia. A Bolívar de un padre nuestro. A la casa vieja de arcilla y de cal, a los ojos del hortelano, al llanto del mundo  y a la oración en la penumbra ocre de un santuario. A los libros de sus libros, a los testimonios de su tiempo.
 Se nos fue el maestro, llevando consigo los mil años de una tierra; el estado con raíces jurasicas y con albores de la historia nacional. Volveremos a los encuentros, edificaremos sus mensajes y entre la voz de los cronistas de Venezuela cantaremos un himno a su eternidad de hombre, de creador y de ilustre maestro. Ahora capitularan los niños llevando banderas y palomas blancas…
Al caballero andante. Quijote  de la historia…
Paz a su anima.


Néstor Melani Orozco

1 comentario:

Valentina Querales dijo...

Gracias muy lindas sus palabras sobre mi papá...mi nombre es Valentina Querales y junto con mi hermana Dasha Querales estamos compilando todo aquello que mi papá fue sembrando - gente buena que lo apreció.
Tenemos un proyecto que me gustaría compartir con Ud, me puede escribir al correo mtse13deabril@gmail.com.